Jakob Owens

¿Cómo nos ayudan los homenajes de vida en el proceso de duelo?

Siempre es un buen momento para organizar una ceremonia de homenaje a la persona que ha muerto. Ayuda a participar en el adiós y facilita el inicio del proceso del duelo

Mucho han estudiado los especialistas el ámbito del duelo. Atrás queda ese mapa de las cinco fases del duelo de Kubler-Ross, a pesar de ser la base de muchos estudios teóricos. Lo cierto es que las necesidades surgidas a partir del dolor y la muerte demuestran que esta es una experiencia eminentemente individual. El proceso dependerá de cada persona, pero también de las circunstancias de la muerte, la pérdida de relación, la afectación del entorno familiar y social, y el impacto que la pérdida pueda tener en el funcionamiento de la vida diaria, de la cotidianidad. Y, es que, el duelo es un proceso complejo que cada individuo vive de un modo bien distinto.

Cuando alguien muere nace, de manera inconsciente, la necesidad de despedirnos de él o ella, ya sea inmediatamente o más posteriormente. Numerosos estudios han demostrado que materializar ese adiós a través de una ceremonia o un ritual facilita el proceso de duelo y ayuda notablemente a la aceptación de la pérdida, sea reciente o haga ya tiempo que ha sucedido.

La situación de pandemia global ha frenado la celebración de las ceremonias de despedida. Conocidos, familiares, amistades o seres apreciados han muerto y no nos hemos podido despedir como hubiéramos querido. ¿Cuántos de nosotros sentimos, en nuestro interior, una espina que nos recuerda que sigue pendiente un homenaje al ser amado que ya no está?

 

La ceremonia, el punto de partida

Despedirnos de alguien que ha muerto es una necesidad antropológica. Es un requerimiento instintivo humano. Participar en un acto de homenaje a un difunto o una difunta será el punto de partida para empezar a sanar, a reconciliarnos, a aceptar. Este tipo de eventos se tienen que celebrar siempre de acuerdo con las creencias o filosofía de la persona que ha perdido la vida. El ritual fúnebre no es algo exclusivo de las comunidades religiosa o de las personas que profesan un tipo de fe concreta. La despedida es un primer paso hacia la aceptación final para todo el mundo, hacia la calma.

En Agraïments apostamos con firmeza por los homenajes de vida, las ceremonias totalmente personalizadas: desde celebraciones religiosas hasta eventos civiles. Con la colaboración de las personas más cercanas al difunto, construiremos un evento que, por un lado, servirá para recordar con afecto los capítulos de su vida y, por otro, será de utilidad para todas esas personas que se encontrarán y se abrazarán con el sentimiento en común de decir adiós o hasta luego al protagonista del encuentro.

 

Hagamos ahora las despedidas pendientes

Las restricciones sanitarias de los últimos dos años han dificultado la celebración de este tipo de encuentros. Consecuentemente, muchas familias y muchos colectivos aún tienen pendiente cerrar este capítulo, reunirse, unirse en el duelo y celebrar la vida de quien ya no nos acompaña en el camino. Y, para hacerlo, siempre es un buen momento.

Siempre es buena hora para reunir amistades, familiares y otros conocidos de alguien que nos ha dejado en este tiempo y celebrar un homenaje de su vida. Es probable que esta persona haya muerto durante estas últimas semanas, meses o, incluso, ya hace un año, o más. Incluso así, es probable que aún se sienta que sigue pendiente esa despedida.

Siempre podemos empezar a cicatrizar una herida causada por la ausencia de alguien que queríamos y queremos. Ella o él se lo merece, como también se lo merecen las personas que le querían y le quieren. En ese sentido, desde Agraïments siempre trabajamos para acompañar las personas en todo el proceso.

 

¿Por qué nos ayuda una despedida postergada?

  • Durante los últimos meses hemos vivido un período marcado por el aislamiento social. Eso puede haber derivado en una sensación de irrealidad o distanciamiento de la realidad, y una ceremonia nos ayudará a integrar y asumir aquello que ha sucedido.

  • Nos ayudará a conectar con las sensaciones y sentimientos que estamos explorando y nos facilitará el tránsito a través del duelo.

  • Nos sentiremos más cerca de la persona que ha muerto y de los sentimientos compartidos con ella. Podremos verbalizar todas esas palabras que o bien queremos compartir o bien sentimos que nos quedaron pendientes con el difunto o difunta.

Ahora que la situación lo permite, es un momento indicado para materializar ese adiós que quedó pendiente; ya es posible reunir a todos sus seres queridos y apreciados en un mismo espacio tanto interior como exterior para recordar, juntos, todos los episodios vividos con él o ella. El equipo de Agraïments nos ponemos al lado de quien lo requiere para preparar una velada de homenaje a la altura de cada persona, como se merece.

Sea como sea, siempre es un buen momento para realizar un homenaje de Vida a nuestro ser querido, recordarlo al lado de quienes lo amaban y sentirnos más acompañados.

En Agraïments, nos comprometemos a acompañaros en el proceso del duelo.